Arquitecto colombiano cautiva a comunidad técnica del país con su proyecto de renovación urbana

10 Agosto 2010
 


La conferencia ha terminado y el público está totalmente cautivado. El arquitecto colombiano Gustavo Restrepo, conferencista invitado por Holcim (Nicaragua) al lanzamiento oficial del Tercer Ciclo del concurso Holcim Awards, responde preguntas y comentarios de algunos de los asistentes, mientras en una diapositiva, a su espalda, está una imagen de niñas y niños felices. "Eso es lo que soñamos", dice Restrepo en referencia a la imagen.

Su gira de dos días por Nicaragua está por terminar en ese momento y ha sido todo un éxito. Se reunió con decanos de las carreras de arquitectura e ingeniería, con representantes de las cámaras empresariales y asociaciones de arquitectos e ingenieros y terminó con la conferencia en mención, con un auditorio repleto.

Son cerca de las 8:30 de la noche y su objetivo de "sembrar la semilla de transformación de las ciudades", esta vez en Nicaragua, se ha cumplido.

El arquitecto Restrepo, con jóvenes universitarios del país, luego de su conferencia.


¿Cómo era la Comuna 13?
A más de uno le gustaría traerse a Managua u otro municipio del país la experiencia de la Comuna 13, la comunidad de Medellín, Colombia, que ha apostado por un cambio de vida. Fue en aquel lugar --en el que los sicarios de Pablo Escobar se volaban balas de un lado a otro-- en el que Restrepo y su equipo de trabajo se inspiraron.

La ciudad creció muy rápido, cuenta el expositor. La gente que emigró del campo pobló las partes más altas, lo que dificultó el planeamiento urbano y el abastecimiento de los servicios públicos. El crecimiento de tugurios y la espera en vano por mucho tiempo del gobierno provocó mayor desesperanza y violencia.

"Primero, no era fácil crear sistemas de transporte público; segundo, tener accesibilidad a estos territorios para llevarles los servicios públicos se volvía complejo; tercero, las familias que vivían entre dos cañadas se convirtieron en pequeños feudos militares, en los que los sicarios hacían bastiones de guerra, y cuarto, estas familias habitaban en los puntos más altos, cerca de quebradas con constantes deslizamientos e insalubridad", enumeró Restrepo.

¿Cómo llegó el cambio?
El cambio comenzó con una nueva forma de pensar. La administración de Medellín convocó a todos los arquitectos y académicos universitarios y les propuso "que los espacios donde se educaran los niños fueran dignos y que las personas más humildes pudieran ir a los lugares más bellos". Con esta primicia no sólo se pensó en la ética sino también en la estética, destacó Restrepo.

El primer paso de la transformación y el más importante fue el involucramiento de toda la comunidad. "La comunidad ha estado siempre al frente de todos los pasos. Todo lo que hacemos es porque la gente está comprometida con el futuro, y eso garantiza que los proyectos permanecerán, y que no entregaremos algo que la mayoría no necesita e inmediatamente lo van a destruir", explicó.

Para poder conocer las necesidades de la gente, los arquitectos y desarrolladores tuvieron que entrar al barrio a conocer la realidad. "A través de foros con la población se comenzó a saber qué quería la gente y nosotros comenzamos a plantearles cómo se podían hacer", manifestó.

Las obras
El proyecto está muy avanzado y los logros están a la vista.

Una de las obras más importantes fue la construcción de un nuevo sistema de transporte: el Metrocable, que son cabinas con capacidad para 10 personas, transportadas mediante cables. Este sistema funciona constantemente desde las 4:00 de la mañana hasta las 11:00 de la noche y permite ir a las parte más altas.

Además se desarrolló un centro comercial a cielo abierto, donde el comercio informal se había tomado las aceras. Ahí se eliminó un carril de vehículos y se convirtió en espacio público, al que además se proveyó de huellas táctiles para personas no videntes. Los andenes, según Restrepo, tienen siete metros de ancho, lo que permite que por las noches se convierta en un gran bulevar y la gente salga a recrearse.

Con la llegada de los Juegos Panamericanos de Medellín se construyeron espacios deportivos como piscinas, canchas de fútbol y béisbol y actualmente se organizan competencias de los jóvenes y todo es gratis.

En los edificios públicos, los arquitectos han trabajado en introducir el tema de la sostenibilidad y del mantenimiento. En esas obras se está dando un buen aprovechamiento de la luz solar y, a través de superficies perforadas se logra mayor ventilación y menos uso de aire acondicionado.

Un corredor vehicular en el que el comercio informal también se había tomado las aceras fue cerrado. La tarea no fue fácil, ya que se tuvo que convencer a la población de que "los carros no compran, sino que son las personas" y se convirtió en otro gran bulevar bien iluminado y seguro.

Además, se han construidos edificios de ciencia y tecnología; bibliotecas públicas que por las noches se convierten en escuelas de música para los niños y adolescentes; jardines en diferentes partes de la ciudad; puentes, en los que los niños juegan sin temor a la violencia y los adolescentes se enamoran; escuelas estéticamente mejores y abiertas; guarderías de niños de cero a un año; jardines infantiles, donde todo fue hecho a la medida de los niños, y edificios para viviendas, entre otras obras.

El proyecto contempla planes de desarrollo para la ciudad por un período de 15 años y la administración que esté deberá cumplirlos.

En aquella comunidad, Restrepo sueña con que "la pólvora que suene un día sea de alegría y no de tristeza", como se puede ver en las imágenes finales de su presentación.