Rehabilitación de centros escolares

 

Otro proyecto a destacar desde la Educación es el trabajo voluntario que realizaron los colaboradores y colaboradoras de la empresa, para mejorar la infraestructura y mobiliario de los centros escolares Preescolar Sonrisa de Darling, Tomas Martínez, Escuela Rubén Darío y el Instituto Rubén Darío, utilizando polines de madera, láminas plásticas y cilindros de concreto reciclados.

Un ejemplo claro de que unidos empresa privada y comunidad pueden hacer la diferencia a beneficio de la niñez, es el caso del preescolar Sonrisa de Darling, ubicado en el barrio Jerónimo López, Etapa III, de la ciudad de Nagarote, en donde se rehabilitaron una aula de clases y una biblioteca comunitaria, gracias a ese trabajo en conjunto.

“Es un proyecto ícono porque dejamos huella en la comunidad. El preescolar carecía de infraestructura y a través de la Alcaldía y el Mined de Nagarote logramos desarrollar este proyecto. Ideamos una alternativa para crear mejores condiciones en el centro educativo, queríamos algo permanente, pero a la vez utilizando material reciclable, por eso utilizamos la madera de los polines, con el concreto y otros materiales para reforzar la estructura del aula y la biblioteca”, explicó Dionisio Sáenz, director ejecutivo del Instituto Holcim para el Desarrollo Sostenible (IHDS) de Holcim Nicaragua.

Una vez definido el proyecto se convocó al voluntariado de Holcim Nicaragua. Así más de 60 colaboradores ayudaron en diversas actividades de limpieza y construcción. A esta iniciativa se sumaron madres de familia del preescolar, miembros del Comité de Acción Participativa (CAP), ocho voluntarios que estudian maestría (MBA) en el INCAE y del organismo no gubernamental Norwalk. Solo los colaboradores de la cementera donaron 1200 horas de trabajo al proyecto de mejoras que tuvo un costo de más de ocho mil 500 dólares, de los cuales 1,700 dólares los aportó la Alcaldía de Nagarote.

María de la Concepción Canales, se sumó al voluntariado porque quería que su hijo Álvaro José Silva Canales, de 5 años de edad, junto a sus compañeros del preescolar tuvieran mejores condiciones para estudiar. “Venimos como 20 madres y tal vez unos tres o cuatro padres, todas apoyamos porque esto es en beneficio para nuestros hijos”, opinó doña María.

El ingeniero Danny Totoy, gerente de operaciones de la Planta de Cemento Nagarote también destacó lo vital que es la unión de la comunidad y la empresa privada en la realización de proyectos comunitarios. “Aquí vimos el esfuerzo de nuestros colaboradores y de la misma población que se juntó por una causa que hace un gran cambio en la educación y en la vida de estos niños y niñas”, dijo el ingeniero.

La RSC en Holcim Nicaragua es parte medular de la compañía porque como dijo el licenciado Dionisio Sáenz, “es una nueva, inteligente y productiva manera de hacer negocios de manera sustentable, pues no debe bastar cumplir con la normativa legal y ambiental que exige el gobierno, sino ir más allá, previniendo, mitigando y remediando cualquier impacto que causen las operaciones empresariales en la sociedad, lo cual debe ser una conducta y parte del inventario de Buenas Prácticas de RSC para ser sostenibles en el tiempo”, concluyó.